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Un país atravesado sólo por estrategias de poder
Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
“Si llego a la Casa Rosada irá preso cualquier persona que comete un delito sin importar si es extranjero, argentino o vicepresidente de la Nación”. Julio Cobos
Nacionales - 08-08-2009 / 10:08
CUMPLE 80 AÑOS EN SEPTIEMBRE Y SOLO DESEA CONOCER A SU DESCENDIENTE ANTES DE MORIR

Carta de una Abuela a su nieto desaparecido

Carta de una Abuela a su nieto desaparecido
La carta de Sonia. Foto Veintitrés
Transcribimos una carta pública que esta semana comenzó a circular por Internet. La autora es Sonia Torres, fundadora de las Abuelas de Plaza de Mayo de Córdoba, quien le escribe a su nieto o nieta al que busca desde el in­vierno de 1976, cuando le avisaron que su hija Silvina -de 21 años y ocho meses de embarazo, cuando la secuestraron- había dado a luz en uno de los centros de detención de la dictadura militar.
Próxima a cumplir 80 años, Sonia escri­bió este mensaje. Es una carta que conmueve y duele. La transcribimos con la esperanza de que llegue a ese nieto o nieta. Y también como un ho­menaje, que entendemos debe ser permanente, a nuestras Abuelas de Plaza de Mayo.
 
 
Querido nieto o nieta. Soy tu abuela Sonia. Hace tanto tiempo que estoy buscándote. Han pasado 33 años sin poder estar a tu lado en los momentos difíciles. Sin tu sonrisa, sin tus caricias.
 
Me imagino encontrar en tu mi­rada el reflejo de tus padres. Silvina y Daniel te pensaron y esperaban tu llegada con mu­cho entusiasmo.
 
Su compromiso con la socie­dad, su solidaridad y un gran amor por vos hi­cieron que buscaran un mundo más justo para recibirte.
 
Anímate a buscarme. Seguro hay muchas preguntas que aletean en tu interior y que juntos podemos responderlas. Mi deseo más grande es poder abrazarte y descubrir juntos el amor que unió a tus padres, Silvina y Da­niel... y que vive en vos y en mí.
 
Este año cumplo 80 años y quiero festejarlos con vos brindando por nuestro reencuentro. Hasta encontrarte, te espero y te pienso.
 
Tu abuela Sonia.
 
 
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21-12-2014 / 19:12
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El relevo de la cúpula de la Secretaría de Inteligencia, que dispuso Cristina Fernández el martes, fue para revertir la inoperancia que arrastra desde hace tiempo la ex SIDE, para ponerla al servicio de la guerra cada vez más abierta que el Gobierno, pero especialmente Cristina a nivel personal, están protagonizando contra gran parte del Poder Judicial.
 
"Cada vez que se entera de un fallo negativo para ella o sus funcionarios, la ataca una furia indescriptible", relata alguien que visita con frecuencia la Residencia de Olivos. La otra razón importante para el cambio es neutralizar a los agentes dobles, o sea aquellos que cobran del presupuesto estatal pero trabajan para candidatos opositores o adversarios políticos.
 
Nadie cree que un burócrata como Oscar Parrilli, puesto al frente del organismo, pueda conseguir los resultados que quiere la Presidenta. Lo que sí puede facilitar Parrilli es la subordinación de los espías al aparato de inteligencia del Ejército, que conduce César Milani. El general denunciado como represor en la época de la dictadura goza sin embargo de la confianza de Cristina y sigue acumulando poder.
 
Con ese esquema, más la presencia del operador judicial Juan Martín Mena, los jueces y fiscales que se atrevan a investigar la corrupción oficial deberán cuidarse de las "tentaciones-anzuelo" que utilizan tradicionalmente los servicios, o de los carpetazos con cualquier desliz que hayan tenido en sus vidas privadas.
 
Eso es exactamente la mugre de la política y la Presidenta está dispuesta a utilizar cualquier recurso para conservar poder hasta los días finales de su mandato y también protegerse de las consecuencias judiciales que ya se insinúan.
 
Cualquier recurso, sin guardar siquiera las mínimas formas, es también por ejemplo el argumento de la jefa del Estado de que debe usarse discrecionalmente la cadena nacional porque de lo contrario nadie se entera de los anuncios positivos del gobierno, encierra la admisión de un inmenso fracaso.
 
El kirchnerismo financia y controla a más del 70% de los medios. Eso significa que han gastado y gastan millones para comprar radios, canales, revistas y diarios, pero las audiencias están en otro lado. Por algo será.

21-12-2014 / 09:12
  Esa Cristina Fernández que se muestra altiva y soberbia, llena de chicanas y mohines tendenciosos desde el atril, que baila frenética sobre un escenario de la Plaza de Mayo, se transforma en huracanes de ira, al borde del colapso por la acumulación de sospechas sobre la existencia de desestabilizadores o golpistas hasta en su propia cocina, cuando se apagan las luces de la televisión.
 
La Presidenta, según revelan quienes todavía la frecuentan, ha profundizado un sesgo que se venía perfilando desde que empezaron sus problemas con la Justicia. Ha entrado en un estado de paranoia y de sospecha extrema que conspira contra los intentos de sus colaboradores y estrategas de procurarse un tránsito medianamente normal en el último año al frente de la Casa Rosada.
 
Cristina se envuelve en aquellos huracanes de ira además por otras razones que comprueba ahora que no puede modificar. Ella no será la Michelle Bachelet argentina que abandone el gobierno con una aceptación de cerca del 70%.
 
Pese al escudo judicial que se procura a través del diligente Congreso, se irá de poder con la espada de la Justicia rozando sus espaldas por sospechas de hechos de corrupción y hasta del gravísimo delito de lavado de dinero.
 
Y se agiganta uno de sus peores fantasmas, si no el peor: no le va quedando más remedio que bendecir a Daniel Scioli, lo cual justifica su obsesiva recurrencia por ningunearlo y ofenderlo.
 
Todo se desbarranco desde que el juez Bonadio se convirtió en su calvario y en su sombra. La Presidenta ya viene sospechando de ese y otros jueces, de la oposición, de periodistas, empresarios y sindicalistas.
 
Y ahora cada vez confía menos en funcionarios de su entorno. Echar de la Secretaría de Inteligencia a Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher porque no lograron pararle a los jueces y en especial a Bonadio es de lo peorcito que sirve como ejemplo.
 
La ira le obnubila el análisis: ciertamente los peronistas están haciendo lo que hacen siempre. "Saludo uno, saludo dos", y a recostarse en las playas del nuevo líder. 

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